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Medio Ambiente interviene en la Muralla

 

El desahucio de las palomas

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Un águila calzada sobrevuela el Paseo del Salón. Se trata de un hecho insólito porque las 'aguilillas' suelen regresar al continente africano. "Ésta lleva unos años quedándose en Segovia cazando palomas", asegura el naturalista Javier Saez Frayssinet, mientras supervisa, junto con el científico del CSIC, Guillermo Blanco, la colocación de cajas-nido en un paño de muralla próximo al Paseo del Salón. Las palomas 'domésticas', una especie muy dañina, que orada la muralla y la debilita y que genera unos excrementos que consumen la piedra calcárea, tiene la batalla perdida. Y no solo por la presencia del águila calzada, sino porque cada vez lo tiene más difícil para anidar en la fortaleza medieval.

El plan experimental que puso en marcha el Ayuntamiento, tomando la idea de Saez Frayssinet, para expulsar de la muralla las palomas y facilitar el anidamiento de especies protegidas, como los vencejos, las chovas o los cernícalos, comienza a demostrar su eficacia.

El pasado mes de abril, varios agentes medioambientales se deslizaron con cuerdas por la muralla, en la zona próxima a la ronda de Juan II, para colocar las cajas-nido, el "invento" sobre el que gira este proyecto. Se trata de piezas de cerámica, expresamente diseñadas para ser incrustadas en los mechinales, que permiten la entrada de especies protegidas e impiden, al mismo tiempo, al reducir las dimensiones del hueco, el acceso de las dañinas palomas.

Al poco tiempo de colocar aquellos nidales, unas 40 parejas de vencejos volvieron a convertir la muralla en su hogar, algo que no hacían desde hace unos tres años. Y no lo hacían porque la restauración acometida en varios tramos de la muralla había consolidado sillares y tapado agujeros fruto de la erosión, que eran aprovechados por diversas aves, caso de los vencejos, para nidificar. No obstante, la mayoría de especies anidaban en los mechinales, huecos donde se insertaban las vigas de madera para la construcción de la muralla, a modo de andamiaje, y que después se utilizaban para dar salida al agua.

Los mechinales eran ocupados, en su mayor parte, por las palomas, las que Saez Frayssinet denomina como las "superdomésticas". En Segovia, de acuerdo con las explicaciones del naturalista, existen las palomas que otean la ciudad desde lo alto de la Catedral, que nunca bajan al suelo y que se alimentan en las zonas de campo cercanas a la ciudad; y las 'superdomésticas' que pululan por toda la ciudad y anidan en edificios y monumentos, acelerando su deterioro.

"Hay que controlar las palomas, no somos unos ecologistas histéricos, no estamos en contra de ellas, el problema que es hay demasiadas, y el control puede hacerse bien", añade. En antiguas intervenciones de restauración de la muralla se habían adoptado decisiones erróneas, en opinión de Saez Frayssinet, como tapar huecos y mechinales e incluso colocar en su interior 'pinchos antipalomas' que "han dado un resultado nefasto". "Hemos visto en muchos huecos de la muralla a palomas y otras aves muertas, ensartadas en pinchos", afirma.

En este sentido, el naturalista propuso una restauración ambiental de la muralla para adecuar los huecos y mechinales con cajas-nido para impedir el acceso de las palomas y permitir la nidificación de pájaros tan emblemáticos como los vencejos, que tan solo permanecen 100 días en la ciudad. Según Saez Frayssinet, el número de vencejos está disminuyendo dramáticamente en Segovia, su población ha bajado más del 40% en los últimos diez años. "Antes ibas al Acueducto y estaba lleno, ahora ves muchos menos, acudían a la ciudad y se encontraban con los huecos tapados y no podían anidar", añade el naturalista.

Por eso, además de la inserción de las cajas-nido en los paños de la muralla y la eliminación de los pinchos-antipalomas, se interviene para agrandar algunas oquedades para dejar el hueco suficiente para que puedan anidar especies de reducido tamaño, como gorriones, vencejos y herrerillos.

"Estamos logrando que estas palomas domésticas no aniden en la muralla y que otros pájaros que habían sido expulsados regresen", afirma el experto, quien recalca que el plan está logrando que la muralla de Segovia "esté viva" y sea un monumento "amigable con las aves y la fauna".

El plan persigue una especial protección de una especie singular, como la chova piquirroja. "Se habían tapado muchos nidos de la chova", afirma el naturalista, quien destaca que es 'fundamental' ofrecer suficientes posibilidades de anidamiento a esta especie. "La chova es una especie identificada con la ciudad de Segovia, es señera e insigne, su población está en buena situación, pero es importante —asegura el naturalista— que tenga huecos suficientes para que no anide siempre en el mismo, porque se llena de ácaros y se morirían las crías por falta de higiene"

En el entorno de la Puerta de San Cebrián el Ayuntamiento ya introdujo, de forma experimental, tejas en los mechinales para impedir la nidificación de las palomas y facilitar, en cambio, la de chovas piquirrojas y vencejos, que ya utilizan esa zona para la cría. Después se ideó la caja-nido de cerámica y las primeras 15 unidades se colocaron en la zona de la ronda de Juan II. Saez Frayssinet explica que se han insertado cajas-nido en la zona de la Puerta de San Andrés y en los paños de muralla desde el Alcázar hasta el Museo Provincial.

Asimismo, según dijo, el Ayuntamiento está aprovechando las obras urgentes de consolidación del tramo próximo a la calle Leopoldo Moreno para aplicar esta recuperación ambiental de la muralla. Los trabajos están descubriendo mechinales que fueron tapados hace mucho tiempo y se abren nuevos huecos para que puedan anidar pájaros de pequeño tamaño, como vencejos.

Cernícalos y gorriones.- La intervención está siendo aprovechada para colocar nidos específicos par el cernícalo primilla, un ave que antes era muy común en Segovia y que "prácticamente ha desaparecido". "Hay muy pocos porque no tienen sitio para anidar y por el envenenamiento que sufren por los pesticidas y herbicidas que se echan en los campos de alrededor". El cernícalo se alimenta de grillos y topillos y se ha producido un descenso "brutal" en su natalidad. "Los huevos se hacen muy débiles por los insecticidas y se rompen o son infértiles, es necesario que se utilicen herbicidas biológicos". Otra de las preocupaciones es la "espectacular" reducción en el censo de gorriones. Además de falta de lugares para anidar, los gorriones tienen en las palomas una dura competencia por la comida.

 

Noticia publicada en el Adelantado de Segovia el día 21 de noviembre de 2011

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